Durante la Historia de España los españoles hemos tenido la oportunidad de acabar con la Monarquía, institución inherente a nuestra Historia. Pero la oportunidad mejor para haber acabado con esta lo tuvimos durante la Guerra de la Independencia de principios del del XIX, frente a Napoleón y con la Constitución de 1812, de que estamos celebrando su Bicentenario.
Tras la cobarde actuación de Carlos IV y su hijo Fernando, frente al Emperador frances, el pueblo español tuvo que luchar sólo ante el invasor, y lo lógico hubiera sido, siguiendo el ejemplo de nuestros vecinos acabar con la Monarquía y proclamar un Gobierno de ilustrados y liberales. Pero el pueblo español, siendo fiel a su tradición, en la Constitución de 1812 dio al Rey lugar de importancia además de recibir a Fernando VII como "El Deseado", nunca un adjetivo tuvo peor destinatario viendo sus actuaciones posteriores.
España no se entiende sin monarquía, por eso cuando ahora sacan este debate esteril, sólo hay que fijarnos en los ejemplos de nuestra historia para saber que el español necesita alguien a quien identificar con una Corona y un Trono, aunque su actividad en la vida política sea minima, como ocurre desde 1978.
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